jueves, 17 de noviembre de 2011

CUERNO QUEMADO

No creer en Dios, a quien ni ves ni oyes, es facilísimo  (a juzgar por el “Tratado de ateología”, de Michael Onfray).

No creer en los políticos, a quienes ves y oyes cansinamente, es dificilísimo. Sus promesas. Como todos los políticos, Rajoy se sustancia en promesas. ¿Por qué han de ser más creíbles que las de Rubalcaba, por ejemplo? Cuando Rajoy (o Rubalcaba) las cumpla, te permitiré que me des con un canto en los dientes. Mellado para toda la vida. 
El recuerdo me escama. Mosca detrás de la oreja. Olor a cuerno quemado.
El día  20 de enero de 2009, 
el día que resonaron las trompetas de todo el mundo como si fueran las del Juicio Final, 
el día que Obama juró el cargo de Presidente, 
el día que comenzó la ‘nueva era’, promesas sin fin, esperanza sin límites, 
ese mismo día se hundieron las Bolsas de todo el mundo. 
Así ocurrió. Misterio del cuerno quemado.
(Hemerotecas)



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