jueves, 17 de mayo de 2012

MICRORRELATO DE LA MEDALLA Y LA MONEDA


Cualquier confusión en los deseos puede generar malentendidos. Fíjate en Le malentendu, de Albert Camus.  «El que adopta la apariencia del que no es, acaba por enredarlo todo».­ Matar para conseguir dinero y vivir junto al mar. Pero casi siempre elegimos una víctima equivocada. La ideología del deseo transmutado en sueños. Camus no dejó de luchar contra las ideologías y las abstracciones que alejan al hombre de lo humano. La Filosofía del absurdo. La medalla es una ideología. La moneda es una ideología. 
A través de la medalla se venera a los santos, a la patria. La imagen de la soledad, no la del amor. La veneración de los recuerdos se funde en la abstracción de una medalla. Incluso los políticos se cuelgan medallas para cosificar la abstracción de su egolatría (aeropuertos inutilizados, monumentos desproporcionados, promesas prescindibles).
A través de la moneda se venera el sueño de lo inalcanzable: posesión de la riqueza, disfrute máximo de la vida, consolidación de lo efímero.
La moneda y la medalla pertenecen a la filosofía del absurdo: son la alienación de ti mismo, un suicidio de ti abrazado al imposible anhelo de ser lo otro. 

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