lunes, 10 de diciembre de 2012

PERO QUÉ PASA CON LOS ÁRBITROS

Petronio, Arbiter elegantiae
El periódico deportivo AS ha publicado hoy en su portada: «Clamor contra los árbitros. El Madrid cree que sus errores le han quitado ocho puntos». Los errores arbitrales, naturalmente. Aunque pienso que también pueden haber sido los suyos. Los del Madrid, naturalmente. Un lío esto de los 'sus' y los 'suyos' según se le atribuya valor anafórico o no. Claro que los árbitros no saben nada de anáforas porque lo suyo es pitar y levantar el brazo cuando muestran la tarjeta amarilla. O la roja. Acción arbitral ésta (esto es catáfora) que produce indignación en el gentío y provoca el insulto y la mala leche en las gradas.  El árbitro sin embargo continúa imperturbable porque tiene la conciencia tranquila. A pesar de esa tranquilidad, los espectadores lo llaman hijo de puta y Mourinho salta del banquillo y arroja la botella de plástico contra el suelo. Las gotas de agua son la respiración de su cabreo. Los periodistas lo acorralan, literalmente, y el árbitro responde que él refleja en el acta lo que ha visto. Y vuelve a decir lo de la conciencia tranquila. Después, en Futboleros,esa olla de grillos en la que nadie se entiende, Andújar Oliver juzga la acción arbitral y aclara con declamación ciceroniana si el árbitro acertó o no. Con lo que Andújar se convierte así en árbitro de los árbitros. Lo que no acabo de entender es la causa de que en español se llame 'árbitro' al personaje que la monta parda en todos los partidos. Cayo Petronio Árbitro, «arbiter elegantiae» según Tácito, era organizador de espectáculos en la corte de Nerón. Gil Manzano fue un desorganizador en el Betis-Madrid del día 24. Referee, en inglés. Suena Mejor. 

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