jueves, 21 de marzo de 2013

BENZEMA NO CANTA LA MARSELLESA

Benzema, a la izquierda. En boca cerrada no entran moscas.
Así como los pájaros tienen una cualidad inherente a su naturaleza pajarera que es la de volar, así muchos políticos poseen una cualidad adherente que es la gilipollez. (Ojo, no es un insulto: la palabra se halla recogida en el DRAE con el significado de «dicho o hechos de un gilipollas»). Pues eso. Partidarios del FN francés han empezado a incordiar para que un futbolista, Karim Benzema, no juegue al fútbol representando a la selección nacional de Francia porque no canta la Marsellesa. Lo cual no deja de ser una gilipollez, ya lo dije. A un futbolista hay que prohibirle jugar al fútbol por ser un mal futbolista pero no por ser un mal cantor. Eso es lo que tienen las letras de los himnos nacionales, que hay que cantarlas. Si ocurriera en Francia como en España, cuyo himno nacional no tiene letra reconocida como legítima (se considera bastarda la de Pemán por su partida de nacimiento franquista), si esto ocurriera en Francia, digo, con un tachún-tachún gargarizado ondearían a todo trapo las banderas tricolores en los estadios franceses. Y Benzema sería vilipendiado por los patrioteros franceses por no meter goles o por estar rapado al uno, pero no por apretar los labios cuando suena lo del allons enfants.

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