lunes, 1 de octubre de 2018

RECETARIO


La crisis ha desesperado  a muchos. La información diaria de los medios nos tiene al día de estrecheces  y desesperaciones. Hay otros, sin embargo, que se lo pasan de pura madre para arriba, según puede apreciarse si bien se examina la multitudinaria afluencia de espectadores a los campos de fútbol, cientos de miles de entradas para contemplar los partidos, para gritar en los estadios, para ciscarse en la madre de todos los árbitros, para desahogar tanta desesperanza. De dónde sale tanto euro, si es cierto que España ni siquiera puede pagar desahogadamente las pensiones o que está al borde del colapso, o que estamos en las últimas, coño, pues yo no veo que estemos en las últimas, me dice el colega, mira la barra atestada de clientes dándole a la caña y a la tapa, si no hubiera un euro en el bolsillo no habría una copa de Ribera en el mostrador, no me jodas, la crisis la sufre un 30 por ciento, o menos, los demás siguen como si tal cosa, en el fútbol, en el bar, en el viaje fin de semana o puentes a la casa rural, a la playa, a la montaña, al ocio y al yantar, aunque sea rústico de mediana rusticidad. Ahí está la madre del cordero lechal, apunta otro, el gentío busca la evasión, al precio que sea, ahora a precio más bajo, pero la busca, y huye a todo meter de sus aprensiones y desesperanzas. Ahí, ahí, retruca un enterado, la gente huye porque no piensa, le da miedo pensar. Al gentío le suena lejos lo de las pensiones. O que las TV públicas gastan el doble de lo que se pueda ahorrar con la congelación de las pensiones. Miedo al pensamiento, grave desajuste personal de nuestro siglo. Hablas como Larra, le espeta el ilustrado, miedo al pensamiento lo ha padecido siempre el gentío porque se agarra a lo que piensan otros, y el partido político le ofrece su recetario, y el canal de derechas le ofrece su recetario, y el de izquierdas le ofrece su recetario, y el religioso le ofrece su recetario. Recetario de ideas. Así que el gentío no piensa, acepta el pensamiento que le ha encajado el experto en receta de ideas para que se alimente de ellas, las caliente, las cocine, las deguste y las extienda como propias. Y así.








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