CRONICAS DE RADIO POPULAR
DESDE CORIA
Noche
vieja y Año nuevo.
La hoguera
de los Quintos.
1
de enero de 1969
Pasó
1968. Problemas, satisfacciones, alegrías y dificultades han quedado sumergidas
en el pozo del recuerdo. 1968 se agarró desesperadamente a la Noche Vieja, su
última noche, antes de ser desplazado definitivamente a la historia. En Coria
la Noche Vieja ha seguido el desarrollo que puede haber tenido en innumerables
puntos del mundo: alegría familiar, alegría social, salas de fiesta, alcohol,
gamberros y serpentinas, y quizá también un poquito de reflexión.
La
nota para destacar como típica, tradicional, hondamente popular y todo eso, es
la «cantada de los quintos». Los quintos están en edad de ir a filas. Tienen 20
años. Para los niños, los quintos son esta noche seres admirables. Para los
maduros, solamente son unos pobre diablos. Los quintos han ojeado y preparado,
días antes, la viga de un enorme árbol en el término municipal. Esta viga ha de
ser quemada públicamente la última noche del año. Trasportarla desde donde se
halla hasta el lugar destinado para la quema, constituye toda una proeza. A
base de carros y a fuerza de brazos, ya que la tracción será la de sus propios
músculos, la arrastran hasta la ciudad. Varis horas se consumen en el recorrido
porque las interrupciones y paradas se prodigan a voluntad para beber y
discutir. La viga ha de llegar a su destino, cueste lo que cueste. De lo
contrario, la quinta y todos sus componentes no podrán verse libres de los
remoquetes populares, irónicos y crueles, refiriéndose a su hombría.
Una
vez la viga en el punto señalado (este año la llevaron junto a la Cruz de los
Caídos, en la explanada de Osorio)[1],
los quintos recorren las calles cantando y bebiendo. De madrugada, encienden la
tradicional hoguera en la que se consumirá la viga.
A
las 9 de esta misma mañana, con una helada que solidificaba el aliento, la viga
agonizaba, consumida, aferrándose a sus últimas chispas en un vano intento de
perdurabilidad. Los quintos se habían retirado a sus casas, después haber
recibido esta especie de alternativa de mayoría de edad que supone esta noche
de insomnio, de vino en demasía y de canciones.
Desde
Coria, para Radio Popular de Cáceres, J.G.
[1] En la actual Plaza de la Solidaridad, se hallaba
situado el monumento a los Caídos. Fue demolido en el año 1984 (?).
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