martes, 15 de noviembre de 2011

DEUDA

Tenemos deuda. Soberana. Tomar mucha hacienda fiada, quedando deudor de ella (Covarrubias). ¿Somos tramposos o estamos entrampados? Diferencia entre ser y estar. Cualidad permanente / cualidad transitoria. Esa es la diferencia. Si uno es tonto, lo es de por vida. Si uno está tonto, puede dejar de estarlo. Hemos tomado mucha hacienda fiada y hemos quedado deudores. Somos tramposos. Jamás saldaremos la deuda. La cualidad permanente de ser es la losa pegada a nuestras espaldas. Estamos entrampados: 100 millones diarios solo en intereses de la deuda. Tan soberana. A ver qué guapo es capaz de saldarla. Habrá que volver al huerto. Cavar cebollas y garbanzos.
El problema no es económico, dijo mi amigo, es político. De donde no hay, no se saca, dije yo.
Estamos entrampados. Aunque el verbo estar exprese cualidad transitoria.
Pobre Rajoy.

lunes, 14 de noviembre de 2011

ENCUESTAS

Hace tantos años. El gentío vivía sin opinar. Increíble. Cómo podría. Trabajaba y no opinaba. Hoy existe el esplendor opinante. Generalizado en el debate. Generalizado también en el pantalón pirata. La encuesta de opinión es al debate lo que el culo al pantalón pirata. No hay buen debate si la encuesta no luce un buen paquete. La inoperancia hace encuestas sobre el asunto:  el PSOE va reduciendo intención de voto con respecto al PP. Productos del papanatismo antagonista. 

¿Por qué no se hacen encuestas tipo «Qué opinan los españoles de los jueces y de la justicia?». O «¿Qué opinan los españoles de la corrupción?» ¿A que sí?
La encuesta no define una realidad: la taxidermiza. 
En realidad la taxidermia solo es eso: apariencia de vida, de no muerte, de no. (Lo dije el 10 de octubre, pero la gente es proclive al olvido).
Una encuesta en manos de los políticos, escribió Pitigrilli, es una cosa en la que toda mentira se convierte en un gráfico.
(Y en una píldora dorada para los mítines, añado yo).

sábado, 12 de noviembre de 2011

OPIO (del pueblo)

Libertad de expresión. Chollo con el que se sublima quien escribe, filma, gobierna o emite una parida (mayormente si la parida es iconoclasta). Nada comparable. Babea el personal. Tenemos libertad de expresión. Estructura patente de la democracia. Se cae en el idealismo de la libertad. No somos libres. Un adormilado no es libre. Se duerme
al gentío con el pregón de las promesas democráticas. Mítines, si no. Y va la gente y se lo cree. Estatolatría. Ídolos políticos a los que adorar. Libertad de expresión-elección. Expresión de libertades anti oficiales: opio infumable. Expresión de libertades oficiales: opio fumable.
Mentira la vitoreada adicción a un opio y la descalificada adicción al otro.
El opio siempre atonta. 



jueves, 10 de noviembre de 2011

ADULTOS

Idiotas. Los adultos. 
Atribuimos a los jóvenes la negatividad de sus cualidades. No son las que nos adornan, (juá, juá). 
Botellón, piercing, transgresión, gamberreo, móvil, Xbox, tablet, iPad. Esa es su vida. Desparramados en el sofá.
¿Y la nuestra? 
Vinos y chateo, cerveza y tapas.  
Cenas fin de semana (ellos, mientras tanto, solos). 
Whisky alternativo en el pub de copas hasta las tantas. 
Deslumbrantes películas DVD, 
Podio de la música. 
Estimulantes cintas  porno. 
Perfume de la sensualidad acristalada. 
Gafas con montura de titanio y pollas en vinagre.
Cuando dejemos todo eso, podremos criticar sus actitudes.
Mientras tanto, la tijera. En el bolsillo de la chaqueta. Para cuando la memoria se vuelva frágil y echemos la lengua a paseo. 



miércoles, 9 de noviembre de 2011

MI GATO

La libertad del gato

He mirado a mi gato
y me he puesto a llorar
como un ser humano desvalido.
Tan feliz, panza arriba,
las patitas sobre el cojín del sofá.

Me gustaría tener
la sosegada libertad del gato.

martes, 8 de noviembre de 2011

EL DEBATE

Sobredimensión y parafernalia. Abundancia de medios informativos. Triunfo de la televisión como espectáculo. Doce millones y medio de espectadores. No te jode, dijo el otro, la única retransmisión que pudo verse. Preguntas consabidas. Respuestas previsibles. Campo Vidal convidado de piedra. Liturgia reiterativa. Rubalcaba ningunea el programa de Rajoy. Rajoy airea datos y culpabilidad. ¿Corrupción? Consenso previo. Pactado por los respectivos equipos.
Que si quieres que te cuente el cuento de las medias azules, sí, respondió. No pregunto ni que sí ni que no: que si quieres que te cuente el cuento de las medias azules, no, respondió. No pregunto ni que sí ni que no, que si quieres que te cuente el cuento...
Ad infinitum.
¿Votar el día 20-N?
No es por no ir: si hay que ir se va; pero ir 'pa na'...

lunes, 7 de noviembre de 2011

IDEOLOGÍAS

Pues nada, que estos días de puente (Todos los Santos) me ha dado por leer unos estudios de Roy C. Macridis y Mark-Hulling sobre la cosa de las ideologías. Qué bárbaro, no son las emociones ni las conmociones las que nos impulsan a actuar sino las ideologías, dicen.
Así que, oh lector, si la sociedad carece de valores es porque las ideologías (soporte de esos valores) se han derrumbado. ¡Cataplaff!
A la muerte de Dios, aseverada por el irracionalismo intuicionista de Nietzsche, se une ahora la muerte de las ideologías, o al menos su infarto de miocardio.
Pero no te turbes, lector conspicuo, que para eso están Macridis y Hulling dispuestos a la implantación del bypass ideológico. Sostienen los tíos que de morir las ideologías, nada. Que las ideologías perviven y constituyen en sí mismas el ‘sustento’ actitudinal de todos y cada uno de los seres humanos. ¿Entiendes, tronco? ¿Entiendes por qué la zapatiesta entre Rajoy y Zapatero se mantiene en plena efervescencia? La ideología de cada uno (juá, juá).
Para la cosa de las ideologías nada tan sutil como la siguiente frase. Leída hace años en el teletexto. Pronunciada, al parecer, por dama de alta representatividad nacional: 
 «La verdadera igualdad se producirá cuando haya tantas mujeres tontas como hombres tontos en puestos importantes».
¿Es una agudeza clarividente o es una cagada del estreñimiento ideológico?
¿Qué ideología la ha impulsado a equiparar a las mujeres tontas con los hombres tontos
para desempeñar puestos importantes?
¿O tal vez quiere decir que los puestos importantes están desempeñados por hombres tontos cuando hay tantas mujeres no tontas que podrían desempeñarlos?
¿O quizá sugiere que los hombres tontos lo son porque carecen de ideología adecuada
para desempeñar el puesto importante?        
¿O, finalmente, oculta la idea de que
la abundancia de hombres tontos
predomina sobre la carencia de mujeres tontas?
Esta noche comprobaremos en el "Debate" televisivo
la importancia que Rubalcaba y Rajoy 
conceden a las ideologías (la suya y la del contrario).
¿O crees que no?

viernes, 4 de noviembre de 2011

DE PALABRA

Empobrecimiento. Mítines. Abundancia verborreica.  Devaluación de la palabra. Contribuye a ello su esencia fugaz. La palabra hablada nace y muere simultáneamente. Su cadáver diminuto va a engrosar el cementerio de lo efímero. Verba volant. Scripta manent. Pero voy a otra cosa.
No sé cuánto tiempo permanecerá la palabra escrita. La iconoclasia ortográfica se abre paso a velocidad cibernética.
Para qué el empeño de la ortografía. Para qué la implantación de unas reglas de uso obligado cuando la práctica diaria las va arrojando al cubo de la basura escrita.
Quizá tuviera razón García Márquez cuando se manifestó a favor de la abolición de la ortografía, esa esclavitud escolar supeditada al latigazo del suspenso.
Con la utilización del móvil se han hecho añicos las reglas ortográficas. La economía lingüística de André Martinet se está convirtiendo en economía ortográfica de uso irreversible. 
La puntilla de la ortografía


MNSJS D MV.hl conxi.a dixo mikl q xq no t viens sta noxe xa ca.cnt.no t kds en cas. t kiero. 1b. 
(Supongo que habrá que traducirlo: MENSAJES DE MÓVIL. Hola, Conchi. Ha dicho Mikel que por qué no te vienes esta noche para acá. Contesta. No te quedes en casa. Te quiero. Un beso).
Definitivo. El 1b es la puntilla de la ortografía y la estructura labial de la palabra.

jueves, 3 de noviembre de 2011

SIGO CON LA CREDIBILIDAD

Cómo va uno a conceder credibilidad a lo que oye, boletines de noticias a todas horas, cada boletín con su santo y seña según la voz de su amo,
cómo va uno a conceder credibilidad a lo que lee, atosigamiento de noticias, cada periódico con su santo y seña según el ideario impositivo,
cómo va uno a conceder credibilidad a lo que ve, pantallas televisivas, cada una con su santo y seña según los poderes económicos de los que se nutren.
Mientras tanto, el Gobierno con sus declaraciones, justificaciones y exculpaciones, casi siempre contrarias a las que ofrecen los medios de comunicación (no afines).
Ofrenda de la credibilidad
 Durante los últimos quince días, me he entretenido en confeccionar un brevísimo florilegio de frases sobre crisis europea y mundial, deuda soberana, órdago de Grecia a la UE con su referéndum, incluido el hundimiento del bono griego, (con el arrastre de España y Francia), salto en el vacío de la cifra del paro, recesión hacia la que Europa resbala con vértigo irreversible y, para terminar, el invento de una nueva moneda para Grecia. ¡Plaff!
Si no me convierto en gilipollas mental, se debe a que el espacio mental de la anomalía ya está ocupado por un alto grado de masoquismo lector inevitable.
Pero, por favor, que no vengan a pedirle a uno, encima, la ofrenda de la credibilidad.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

CREDIBILIDAD

¿Aquién creer?
¿A la Política? ¿A la (gran) Banca? ¿A la Justicia?
A uno le cuesta conceder el alivio de la credibilidad.
A uno le cuesta entregar la escasa memoria de su credulidad.

Me gustaría afirmar que quienes tejen los hilos de la alta política, nacional y europea,
que quienes organizan los complicados organigramas de la ingeniería económica,
que quienes interpretan en los juzgados la bondad o maldad de nuestras acciones,
que quienes deciden el destino engañoso de nuestros bolsillos y desencuentros,
que quienes diagnostican en los centros sanitarios la menesterosidad de  nuestros cuerpos,
me gustaría afirmar, ya digo,
que todos ellos han perdido para siempre la capacidad de extirpar los órganos de la credibilidad ciudadana.

(Aunque sospecho que el deseo de la realidad, como toda abstracción, no deja de ser una utopía historicista).