domingo, 17 de noviembre de 2013

LA COSA DE LA POLÍTICA

¿Hablar de política? (Click)
De qué otra cosa va a hablar uno si no es de la política, háganse cargo, no digo hablar de política sino hablar de la política, clavada la utilización del determinante ‘la’, con todos los rigores de la determinación, un ‘la’ que actualiza la idea abstracta que se suele tener de la política, hablar de política es una generalización que puede referirse a todos los procesos políticos que se encuentren, se hayan encontrado o se puedan encontrar, hablar, sin embargo, de ‘la’ política, concreta el proceso a que nos referimos y lo actualiza a este momento, a esta situación, a esta España nuestra de ahora mismo. Así que de qué otra cosa va a hablar uno si no es de la política, estos días tan politizados, tan polinizados de política, tan provocadores de alergias y estornudos y moquilleo políticos, tan propios de individuos que, sensibilizados ante la sustancia política, reaccionan después ante ella de una manera exagerada. Y ocurre que los anticuerpos frecuentemente permanecen en la circulación social, con lo que aparece una especie de urticaria provocada por los medicamentos políticos (quiero decir medicamentos recetados por los políticos, no me refiero, evidentemente, a que los medicamentos sean políticos de por sí). Y ya está bien de rollo patatero. 
(Continuará)

jueves, 14 de noviembre de 2013

"LA ROJA" Y OBIANG

¿Qué intereses existen en la Federación Española de Fútbol para concertar un partido de la Selección Española, La Roja, con la de Guinea, país en el que ni siquiera hay Liga de fútbol? El ridículo internacional de la Roja es clamoroso: el Gobierno español carga con la responsabilidad del bolo en Malabo a la Federación Española y la Federación dice que el Ministerio de Asuntos Exteriores ha autorizado el partido en Guinea. Entre tanto, Amnistía Internacional y Human Rights piden la suspensión del encuentro futbolístico. Los jugadores, algo avergonzados, andan diciendo que no quieren hacerse la foto con Obiang. Y digo yo que por qué no se han plantado. Aparecen en programas deportivos (y no deportivos) haciendo de buenecitos, ayudando con su imagen a solucionar problemas del hambre en el tercer mundo, o la desnutrición infantil, cosas así. Ahora podían haber demostrado, negándose a jugar, que están en contra de la dictadura ominosa de Obiang. Lo de la foto es una bobada.

martes, 12 de noviembre de 2013

LA COSA DE ESCRIBIR

Es fácil la cosa de escribir. Leer se lee poco. Pero escribir escribir, lo que se dice escribir, la gente escribe una barbaridad. Lo cual que es índice, registro y exponente, todo a la vez, de la asentada cultura por la que atraviesa la sociedad. El problema (que no es tal problema, afirmo) reside en que hay que leer mucho para poder escribir. Si no se lee no se escribe. Pero da igual. En una sociedad como la nuestra, una sociedad tan informada, no es importante el hecho de leer. Aunque la sociedad no esté formada, está muy informada. Las cadenas de televisión y las emisoras de radio informan a diario, con la sobreabundancia de las moscas en el vertedero, acerca de los acontecimientos regionales, nacionales, internacionales. Son las fuentes principales de las que se bebe la información. La sed del personal es insaciable, así que las citadas fuentes hidratan, oxigenan, refrescan e incluso nutren de atosigante información las neuronas cognitivas del gentío, realzadas por su capacidad opinante. Si alguien opina, es que está informado. No hay más que ver los ingeniosos y cultos mensajes de opinión, de exquisita ortografía, que aparecen en algunas cadenas, esas franjas horizontales que se deslizan interminablemente en la parte inferior de la pantalla: «t kiero susi eres la mejor», «la + wapa eres tu belen no agas kaso», «techaría un polviyo rayano pq estás mu wna bs», «me das asko tía ponte un kandao en los morros», y otras excelentes muestras, parecidas e incluso mejores, del informado caletre del gentío. De lo que se deduce que no es necesario leer para escribir. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

MICRORRELATO DEL AEROPUERTO


—¡Qué vergüenza, Dios mío! —me dice un viejo conocido recién llegado de uno de esos viajes que el Imserso organiza para los tercerasedades.
—¿Qué pasa —le dije—, te hicieron empuñar el hacha para liberar tus obsesiones con lo de la destructoterapia?
—Ojalá hubiera sido eso —respondió—. Fue peor. En el aeropuerto. Nada, que nos obligaron a sacar cuanto llevábamos en los bolsillos, en la bolsa y en la maricona. Fue cruel. La hebilla de mi cinturón no hacía más que pitar y me obligaron a quitármelo. Los pantalones se vinieron abajo (me los compré anchos por la comodidad, ya sabes) y quedaron al aire unos calzoncillos decorados con pin up rojas, para la fantasía sexual, me había dicho la parienta.
—¡Qué fuerte! —le dije.
—El caso es que los calzoncillos seguían pitando —continuó—, y nada, los cabrones, que me hicieron que me los bajara.
—¿Cómo? —me sorprendí—, no es posible, eres muy peludo.
—Fue posible —dijo—. Menos mal que a duras penas me cubrí las vergüenzas con las palmas de las manos.
—Pero, qué coño sonaba en los calzoncillos —le pregunté.
—Pues ya ves —me dijo extendiendo la boca—, nos dio por entrar en una sex shop y cargamos con unos preservativos musicales que yo escondía en el bolsillín interior de los calzoncillos. El chip de la musiquilla, eso hacía que se disparase la alarma. Y el pudor se escondió entre los pliegues de la turbación.

viernes, 8 de noviembre de 2013

ENTENDER EL ARTE

Quizá el arte también tenga cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de serpiente, como la Quimera, y quizá sea necesaria la intervención heroica de algún Belerofonte decidido a matarla, con la ayuda del alado Pegaso. Quizá. Pero no es para tanto. El rutilante cojón de mico que algunos sectores de la prensa han levantado indica que desconocen lo que quizá conocen Dolce & Gabanna: los dos significados de la hermosura invisible, es decir, el contraste entre la hermosura agradable de la forma externa y la hermosura funcional de la estructura interna. Como los españoles somos tan torpes, pues resulta que no sabemos entender el arte. No me extraña que Domenico Dolce y Stefano Gabanna monten desdeñosamente en cólera y afirmen así, como quien no quiere la cosa, que España está atrasada y que los españoles somos unos carcas. No entendemos de arte, qué se le va a hacer. Estos modistos italianos utilizan la violencia y el sexo no para vender ropa, qué va, sino para “explorar la sutil frontera entre moralidad e inmoralidad”. Precisamente en esa exploración consiste el arte en su sentido más puro porque el arte es recrearse en los cuerpos y en el erotismo, dicen los tíos. Y los españoles sin enterarse de lo que vale un peine artístico. Porque oiga, sepan ustedes que de publicidad sexista, nada (afirman). Estos italianos, tan listos, son unos artistas. Como Fidias, Zeuxis, Polignoto o Parrasio pueden llegar a la perfección de las formas vivas. Nosotros somos tan gilipollas que además nos lo creemos. Entre el fundamentalismo religioso de la derecha y la corrección política de la izquierda, el arte escapa a uña de caballo, más bien a pluma de Pegaso, para salvar a Belerofonte de la atracción seductora de Estenobea, esposa de Preto, rey de Tirinto. La Quimera, mientras tanto, suelta.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

EL PUEBLO Y LOS CIUDADANOS NO COINCIDEN

El gentío es inocente, ya saben ustedes, con la inocencia del pueblo que es como antes se le llamaba, “el pueblo”, sustituido ahora por la rimbombancia semántica de ciudadanos, pertenecientes a una categoría abstracta denominada “ciudadanía”, porque el término ciudadanía se aproxima más devotamente a la idea de república, se  acerca más reverentemente al concepto emancipador de revolución, se aplica más ardorosamente al pensamiento histórico de progreso. En cambio el pueblo, lo que se dice “el pueblo”, conlleva una idea agreste y rudimentaria de terruño y camisa sudada, en contradicción precisa con la electrónica, la ley de protección asistida y la libertad de elección sexual. Tanto es así, que es raro escuchar de labios políticos, o de boca progreta, aserciones tan arriesgadas como, por ejemplo, ‘el pueblo español prefiere el proceso de paz’. Ni hablar. De pueblo español, nada. Es el ciudadano de este país quien prefiere el proceso de paz. Oyes al señor Urkullu, con su cara seriamente litúrgica de maestro de ceremonias, y va y dice que el ciudadano ha elegido el proceso de paz. Y, a noticia seguida, oyes al señor Rajoy, con su cara de bibliotecario decimonónico e, idénticamente, va y dice que el ciudadano quiere que se respete la Constitución y que no se negocie con terroristas. ¿Qué ciudadano español de este país exige tal postura? ¿Cuántos? ¿Qué ciudadano exige la contraria? ¿Cuántos? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Las encuestas? Me tiro al suelo de la risa y me abofeteo sañudamente para desencajarme la mandíbula. Todo el mundo sabe que las encuestas siempre arrojan resultados satisfactorios para el organismo que las encarga. Así que al ciudadano se le ofrecen comuniones con ruedas de molino. Y las traga. En cambio, el pueblo era más duro de pelar. 


domingo, 3 de noviembre de 2013

IDIOTOLOGÍAS

Rubens las pintaba así de rellenas
Actitudes de aceptación específicamente idiotas: la grasa no engorda. Es la revolución dietética del doctor Atkins. Según él, «se puede tomar toda la grasa y proteína que se quiera, siempre que no se aumente el consumo de hidratos de carbono». Por mí, bienvenido sea el chorizo y la patatera asada, pero a ver qué hacemos con garbanzos, alubias y lentejas, tan saludables para lo de la fibra. Quizá tuviera razón doña Leonor, hace tantos años, cuando afirmaba que los garbanzos para los loros. También nos han informado hace poco de que las patatas fritas son cancerígenas, de que el vino ya no se considera como bebida alcohólica sino alimentaria y de que la cerveza posee propiedades antioxidantes que prolongan la vida.
¿A quién interesa (capitostes de la Unión Europea) que disminuya la producción de patatas, que aumente la extensión de viñedo y la elaboración de vino, y que se extienda y aumente el consumo de cerveza? Todos sabemos que, a veces, las grandes revistas científicas publican artículos a favor o en contra de determinados productos alimentarios para favorecer el sistema económico. Ahora han prohibido, o van a prohibir, a los jóvenes británicos el consumo de aspirina porque afecta al cerebro y al hígado. ¿No habían proclamado hasta la náusea que la aspirina constituía la panacea universal?   Y el gentío se traga esta tarara idiotológica que empuja a la aceptación o al rechazo de lo alimentario, lo medicinal y lo nutritivo, según venga el aire. Jo.

jueves, 31 de octubre de 2013

¡VIVA LA LIBERTAD VERBAL!

Este rollo patateramente erudito viene a cuento de que hace pocos años, oh lector, leí en un diario de tirada nacional que «doce profesores y quinientos alumnos acaban de pasar una semana en la Universidad de Huelva debatiendo sobre lo escatológico». Sobre la mierda, vamos. La mierda sienta cátedra, decían los titulares en negrita tipo 26. Bien está. La palabra tabú empieza a aparecer impresa y todo el amplio campo semántico que la rodea (cagar, cagalera, cagarruta, cagadero, cagancha, cagada…) invade los diversos estratos sociales y los interlocutores se dejan en paz de eufemismos y lindezas. Siguiendo la docencia de la Universidad de Huelva no dudes, oh lector abnegado, que llegará el momento en que las Señorías del Congreso pidan permiso para ausentarse de la sala por apretujones de cagalera y que el señor presidente de la Cámara los autorice con un sonoro ‘puede su señoría irse a cagar’. Al fin y al cabo, el término no puede parecer grosero en el contexto del hemiciclo nacional dada la considerable cantidad de mierda que a diario se sueltan ad invicem los señores diputados. No hay más que recordar la sesiones  matutinas en las que se debaten cuestiones trascendentales tipo crisis, Bárcenas dinero negro, ere's y todo el tinglado político. Pataleos, abucheos, insultos y descalificaciones. Las sesiones  mantienen las características de una olorosa (escatol) cagada. ¡Viva la libertad verbal!

miércoles, 30 de octubre de 2013

¿EXISTE LA EDUCACIÓN DE LA PALABRA?

No hay educación de la palabra o, al menos, no hay cultura de la palabra. La palabra se utiliza, en tanto en cuanto recurso vital, para ocultar el pensamiento. Quizá ello se deba a la misma proliferación de la palabra. El oro es valioso no por su naturaleza áurea sino por ser un mineral escaso. Si fuese tan abundante como el agua el índice monetario tendría que buscarse un nuevo valor referencial. Precisamente la devaluación de la palabra tal vez obedezca a esa abundancia verborreica asentada en cualquier medio de comunicación. De ahí su empobrecimiento. Contribuye a ello también su misma esencia fugaz. La palabra nace y muere simultáneamente y su cadáver diminuto va a engrosar el cementerio de lo efímero. Verba volant. Scripta manent. Aunque no sabe uno por cuánto tiempo permanecerá la palabra escrita. La iconoclastia ortográfica se abre paso a velocidad cibernética. Para qué el empeño de la ortografía. Para qué la implantación de unas reglas de uso obligado cuando la práctica diaria las va arrojando al cubo de la basura escrita. Quizá tuviera razón García Márquez cuando se manifestó a favor de la abolición de la ortografía, esa esclavitud escolar supeditada al latigazo del suspenso. Con la utilización del móvil se han hecho añicos las reglas ortográficas. La economía lingüística de André Martinet se está convirtiendo en economía ortográfica de uso irreversible. MNSJS D MV.hl conxi.a dixo mikl q xq no t viens sta noxe xa ca.cnt.no t kds en cas. t kiero. 1b. (Supongo que habrá que traducirlo: MENSAJES DE MÓVIL. Hola, Conchi!. Ha dicho Mikel que por qué no te vienes esta noche para acá. Contesta. No te quedes en casa. Te quiero. Un beso). Definitivo. El 1b es la puntilla de la ortografía y la estructura labial de la palabra.



martes, 29 de octubre de 2013

¿QUIÉN ESTÁ EN POSESIÓN DE LA VERDAD?

Nadie ha conseguido deslucir la verdad tan a fondo como los políticos españoles están haciéndolo estos días. Porque supuestamente fundamentan su ganancia política no en el esclarecimiento de la verdad sino en el desarrollo de su contrario: la mentira. La realidad se aparta de los hechos con la mentira y entra en juego la lógica del lenguaje, que no es en sí una realidad sino una apariencia con la que se pretende disimular la realidad. De modis significandi escribió Tomás de Erfurt en el siglo XIII para comentar las triquiñuelas que pueden llevarse a cabo con una utilización partidista del lenguaje, es decir, con el uso enfatizado de la mentira. Es algo parecido a la doble verdad averroísta: por carecer de valor una afirmación en uno de los contrarios no ha de valer necesariamente en el otro. O lo que es lo mismo, hablando en plata: el hecho de que sea mentira (carecer de valor) la afirmación acusadora de Bárcenas contra Cospedal no garantiza la verdad en la afirmación acusadora de Cospedal contra Bárcenas.
Ay, la verdad. En solemnes hexámetros expone Parménides los principios que desarrollan el camino de la verdad. «Se ha de pensar y decir siempre que sólo el ser es; en cambio la nada no es». No se trata, aunque lo parezca, de una simple tautología. Según los comentaristas filosóficos, Parménides conceptúa al ‘ser’ como opuesto al ‘devenir’, es decir, opuesto a ‘lo que puede ser’, a la nada; porque lo que puede ser todavía no es. Con la intervención conceptual de Parménides concluimos que la verdad es lo que es. Excluimos, pues, de su ámbito lo que puede o pudo ser. En fin, tanta comisión de investigación, tanto deseo de que se conozca la verdad, tanta palabra, tanta frase, tanta declaración, para ir a parar siempre a lo mismo: a lo que puede o pudo ser. A la nada. ¿Y la verdad? (Mientras, el ciudadano a verlas venir).